Los hermanos Coen son dos de los cineastas norteamericanos actuales más originales, y sus películas siempre tienen un toque personal, generalmente en forma de una combinación de humor negro y violencia (pero no al estilo paródico de Tarantino), que ha dado algunas de las mejores películas de cine negro en las últimas décadas (Muerte entre las flores, Fargo, No es país para viejos). Por ello, era cuestión de tiempo que se decidieran por un western al estilo clásico.
Sin embargo, su anterior experiencia con un remake (Ladykillers, a años luz de la deliciosa original de Alexander Mackendrick) había sido decepcionante, y la sombra de John Wayne en el papel de Rooster Cogburn era demasiado alargada para que me apeteciera ver la versión Coen de la novela de Charles Portis.
El no tener muy altas expectativas, y el hecho de no haber visto recientemente la versión de Hathaway me ha permitido disfrutar de la cinta, especialmente con las interpretaciones del trío protagonista, entre el que se halla la sorprendente debutante Hailee Steinfeld que soporta sobre sus hombros buena parte del peso de la película, y lo hace con éxito a sus trece añitos, codeándose con actores de la talla de Jeff Bridges (que resuelve bien su tarea de hacer de John Wayne más que de Rooster Cogburn) y Matt Damon (siempre creíble en todos sus papeles, y huyendo del rol de galán, mostrándose como uno de los mejores, si no el mejor, de los actores de su generación).
Los Coen habían asegurado que se trataba de una nueva adaptación de la novela y no de un remake de la película de Hathaway, aunque el desarrollo de la acción no corrobora su afirmación. Es cierto que en la nueva versión la narración está contada desde el punto de vista de la protagonista femenina, y que se ha añadido un epílogo que no figuraba en la versión anterior (epílogo que sí aporta algo a mi parecer), pero aún así las diferencias no son muchas. Si se trata de una visión personal de los Coen, al menos resulta demasiado parecida a la de Hathaway.
Con todo, la película se deja ver y tiene buenos diálogos, lo que junto a la buena dirección y a la labor de los actores (todo ello unido a una apropiada banda sonora) hacen que en conjunto sea un buen producto. Sin embargo, pienso que dentro de 20 años la versión que se seguirá recordando será la de Henry Hathaway con John Wayne…

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